Prepara primero la base de semillas y pruébala sin endulzar. Después incorpora la miel en pequeñas adiciones. Remueve completamente entre una y otra para no juzgar una zona más dulce que el resto.
Considera el alimento con el que la vas a servir. Una fruta madura ya aporta dulzor, mientras que una tostada sencilla cambia la percepción. La prueba útil es la del bocado completo.
Si prefieres evitar la miel, conserva la preparación sin ella. No necesitas sustituir todos los ingredientes de una receta: a veces la versión más corta es precisamente la que quieres repetir.
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